Cincuenta años de la muerte de Eleuterio Quintanilla

El 18 de enero de 1966, en el exilio, en Burdeos, moría Eleuterio Quintanilla Prieto pedagogo y anarquista. Con motivo de su cincuenta aniversario el Ateneo Obrero de Gijón con la colaboración del Aula Popular José Luis García Rúa han programado un conjunto de actividades que tiene por objeto rendir memoria al ilustre gijonés.

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De familia obrera y numerosa -su padre era conserje del mercado central de hortalizas y su madre trabajaba en la fábrica de tabacos-, cursó estudios primarios en una escuela gratuita “La Cátedra” y desde los 13 años hizo trabajo de aprendiz de chocolatero con un patrón que le animó a seguir estudiando, lo que hizo en el Ateneo Obrero, donde desde 1904 aprendió varias lenguas -italiano, francés, inglés, esperanto-. Entre 1904 y 1905 comienza a participar en el movimiento obrero como orador en Mieres, siempre defendiendo el anarquismo, y colaborar en la prensa libertaria de la región -Tiempos Nuevos-. A partir de 1908 estuvo muy cerca de Ricardo Mella, a quien había conocido cinco años antes, las teorías libertarias del cual -moderación, ponderación, realismo- defenderá siempre.
Participó en numerosos actos públicos en Gijón denunciando la represión sufrida por los compañeros anarquistas catalanes en 1909 y en 1910 ayudo a la creación de la Casa del Pueblo de Gijón. En septiembre de 1910 fue encarcelado con gran escándalo, lo que implicó la realización de numerosos mítines y actos de protesta.En 1911 representó Asturias en el Primer Congreso de la CNT, en compañía de Pedro Sierra, representando a mil quinientos obreros de Gijón y de La Felguera. Durante los años siguientes dio mítines en toda Asturies, participó en conflictos laborales y polemizó con el socialista Teodomiro Menéndez. Colaboró en Acción Libertaria y en El Libertario, donde publicó famosas e influyentes series. En 1914 abandonó su profesión de chocolatero para dedicarse a la enseñanza en la Escuela Neutra, de la que llegó a ser el director.
En 1915 asistió al Congreso de Ferrol y el año siguiente al Congreso Sindical de Gijón, donde hizo un llamamiento a la unión entre la CNT y UGT. Durante la Gran Guerra se mostró favorable a los aliados y mantuvo una polémica desde Acción Libertaria con Tierra y Libertad sobre el tema. En 1917 intervino en la preparación y en el desarrollo de la huelga revolucionaria como miembro del Comité Revolucionario Asturiano. En ese mismo año ingresó en la logia Jovellanos número de Gijón, pero en 1933 fue dado de baja por falta de asistencia y por no pagar las cuotas. Representó los anarquistas asturianos en el Pleno de la CNT de Barcelona de 1918. Ese mismo año presidió la Biblioteca obrerista y dio clases de francés en el Ateneo. En 1919 dio mítines en Sama y La Felguera y su participación fue destacada en el Congreso Confederal de 1919, aunque con poco éxito, ya que sus tesis sobre las Federaciones Nacionales de Industria, de las cuales fue uno de los máximos defensores, y sus posiciones críticas a la Revolución rusa fueron derrotadas.
Entre 1920 y 1922 dio algunos mítines en Asturias y luego, durante la Dictadura de Primo de Rivera se automargina de la CNT al no asimilar su derrota de 1919. En 1926 fue detenido por su militancia. Cuando llegó la República en 1931, continuó manteniéndose en un segundo plano aunque próximo a las tesis del trentismo, pero sin destacarse hasta 1932 cuando pidió la reunificación de la CNT. En 1934 reivindicó la Alianza Obrera. Durante la guerra civil al instituirse el colaboracionismo de la CNT, rechazó ser ministro. En septiembre de 1937 se le confió la custodia del Tesoro Artístico de Asturias y de Santander para su traslado a Francia. Participó en Barcelona, tras la caída de Asturias, en el Consejo Nacional de la Infancia Evacuada y en otras instituciones relacionadas con el aprovisionamiento. Cuando la derrota fue un hecho, salió de la península hacia Francia al frente de una colonia infantil.
En el país galo fue destinado a una compañía de trabajadores del Loire hasta 1943, tiempo que empleó en escribir “Emocionario del destierro”, una obra muy emotiva. Posteriormente se instaló en Burdeos, donde se inhibió de toda lucha libertaria orgánica. Usó el seudónimo Juan Buenafé en la prensa, pero era conocido por la gente como Quinta y por sus alumnos como Terio. Fue redactor de Solidaridad Obrera de Gijón y de Renovación. Publicó mucho en la prensa libertaria -Acción Libertaria, CNT, El Libertario, El Noroeste, Renovación, La Revista Blanca, Sindicalismo, Solidaridad Obrera, Tribuna Libre, etc … Va prologar el tomo segundo de las Obras, de Ricardo Mella, y Esencia, de Galo Díez, y es autor de La tesis sindicalista (1931).

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